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Jamás se me cruzó por la cabeza, ni me lo esperaba, tener un comienzo de año como el que estoy teniendo.

Con la página web en pleno desarrollo y crecimiento, con la imposibilidad de poder publicar durante gran parte del mes de Enero, con las invitaciones a los vuelos inaugurales de Norwegian y Avianca Argentina, el viaje de vacaciones de tres semanas por Europa y la escapada a la ciudad de Seattle de Febrero, el primer trimestre pasó literalmente VOLANDO 🙂

Por este motivo muchos temas y Post que tenía ganar de publicar y compartir, fueron quedando en los borradores y con las ganas de ir poniéndome un poquito al día, aparecía algo nuevo para mostrar.

Así fueron pasando los días y llegamos al mes de Abril donde ya hay muchas y nuevas propuestas e invitaciones para conocer destinos y volar. Pero eso lo dejamos para más adelante…

Como les contaba más arriba, en el mes de Febrero surgió la posibilidad de viajar a la ciudad de Seattle con motivo del cumpleaños 50 del primer vuelo del primer Boeing 747 de la historia.

Ver “Cuando las cosas salen diferente a como uno las planea”

Para esto habíamos volado desde Buenos Aires en la muy linda y moderna clase Business de un Boeing 777 de American Airlines y luego conectado en Dallas para llegar a Seattle en First Class de un A321 de esta misma compañía.

Ver Reporte de vuelo de Dallas a Seattle en First Class de American Airlines

Ver Reporte de vuelo de Buenos Aires a Dallas en clase Business de American Airlines

Los dos días nos tocó mucho frío y la segunda noche, el día previo al vuelo, caía una tremenda nevada sobre la ciudad.

A primera hora de la mañana del día siguiente nos fuimos al Aeropuerto a devolver el vehículo que habíamos alquilado.

Desde el edificio donde están las compañías de alquiler de auto, similar a lo que es Miami pero mucho más chico, nos subimos a uno de los micros que nos iba a llevar hasta la Terminal.

El Aeropuerto Tacoma de Seattle, por lo menos para la parte doméstica, parece por momentos un viaje en si mismo a los años 80.

Lo bueno es que el servicio es super rápido y solamente hay que acercarse a uno de los mostradores para despachar el equipaje y, en nuestro caso que eramos extranjeros, mostrar los pasaportes.

Con el equipaje despachado hasta Buenos Aires, nos fuimos hasta el Checkpoint que así se presentaba 😉

Como teníamos preferente por viajar en First Class no fue tanta la demora y luego de unos minutos ya estábamos caminando rumbo a la puerta asignada para el embarque.

Ahí pudimos ver, en un marco increíble de nieve, al Airbus A321 que nos iba a llevar hasta la ciudad de Dallas.

Solo hubo tiempo para tomar un café y ya estaban llamando para embarcar.

Ingresamos a la manga donde tuve posibilidad de tomar la clásica foto con el motor, desde una de las ventanas.

Ya dentro de la aeronave no tuve que caminar demasiado ya que tenía la primera fila a la izquierda, con la mampara por delante y un muy generoso espacio para las piernas.

La vista desde el asiento 1A hacia el galley…

… y hacia afuera 🙂

Finalizado el embarque y con puertas cerradas, llegó el anuncio del capitán informando que iban a realizar el proceso de de-icing, para quitar todo el hielo y la nieve de las alas y el fuselaje.

Fueron apenas unos minutos que sirvió para taparme la vista con un líquido bastante espeso de color marrón.

Nos empujaron hacia atrás, se encendieron los motores, rodamos hasta la cabecera de una de las pistas y despegamos.

Tal como se ve en el video, a medida que íbamos ganando velocidad y nos elevábamos, se iban “limpiando” los vidrios y luego si pude disfrutar de esta tremenda vista a la ciudad de Seattle.

A los pocos minutos de iniciado el vuelo pasó el tripulante para ofrecernos algo para tomar y para tomar el pedido del desayuno con la opción de huevos o frutas. Jamás dude menos que en esta ocasión jajaja

Mientras pasaban los minutos degustando el desayuno, afuera aparecían vistas como estas…

El vuelo continuó muy tranquilo y siempre con el ofrecimiento de algo para tomar y picar que, luego de un par de horas, acepté.

Más de lo que fue el paisaje…

Luego de 3 horas y algunos minutos de vuelo llegó el anuncio del descenso, cubierto de nubes, y de esta manera aterrizábamos.

Desembarcamos por manga, nos quedamos en tránsito y en la misma terminal me quedé en el VIP Admirals Club (tengo pendiente el Post) esperando el vuelo de Dallas a Buenos Aires. (

Así pasó el primer tramo de la vuelta a casa del viaje sorpresivo a la ciudad de Seattle 🙂

Post del viaje – Seattle 2019:

Hasta la próxima !!

Pablo

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