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Repasar, recordar, contar y por qué no compartir, sirven como para valorar y darle el verdadero valor a cada una de las cosas que pasaron a los largo de estos breves e intensos días de un nuevo viaje que acaba de concluir.

El Martes pasado, parece mentira que ya pasó algo más de una semana, aterrizaba en Ezeiza y así finalizaba este inesperado y sorpresivo viaje por la cuidad de Seattle a donde fuimos con un objetivo bien marcado: ver aviónes ✈️❤️

Tal como les contaba en el Post presentación “Desde Ezeiza, en el comienzo de una fugaz e increíble aventura con aviones” publicado desde el Aeropuerto en la previa al embarque, todo había comenzado horas atrás cuando llegaba la invitación para viajar a Estados Unidos aprovechando el cumpleaños Nº 50 del primer vuelo del primer Boeing 747 de la historia.

El día Viernes, como todos los días de la semana, me fui al centro a trabajar y por la tarde, directo al Aeropuerto donde hice el check in con el despacho del equipaje y me fui a embarcar.

Teniendo la posibilidad de ingresar al VIP de American Airlines / Iberia, ya que viajaba en Business, elegí hacer la previa en el Salón VIP de LATAM ya que tenía mucha menos espera para las duchas 🙂

Ver “Conociendo el VIP de LATAM del Aeropuerto de Ezeiza”

Volamos en el Boeing 777-200 matrícula N784AN de 18 años de edad…

… y volamos en Clase Business, asiento con 2/3 ventanillas 🙂

Ver “Volando de Buenos Aires a Dallas en clase Business de American Airlines”

Aterrizamos en Dallas, realizamos los trámites con despacho de equipaje y nos fuimos a hacer la previa al VIP de American Airlines frente a la puerta 24 de la Terminal C.

Luego de 3 horas nos embarcamos en un Airbus A321 de American Airlines…

… y llegamos a la hermosa ciudad de Seattle que se veía cubierta por las intensas nevadas.

Ver “Volando de Dallas a Seattle en First Class de American Airlines”

Para movernos por Seattle alquilamos un vehículo en Avis y una vez que nos lo entregaron nos fuimos directo a ver aviones 🙂

La primera “escala” fue en Everett, a unos 30/40 minutos del centro de Seattle, donde se encuentra el la planta de Boeing en las instalaciones del Aeropuerto Paine Field.

Pudimos ver, entre muchas otras cosas, a los Boeing 767 Pegasus, los aviones cisternas que irán para la Fuerza Aérea de Estados Unidos…

… y disfrutamos de un hermoso atardecer bajo la nieve.

Ver “El primer día con las imagenes de la ciudad de Seattle bajo la nieve”

Nos hospedamos en el Hotel Westin del downtown de Seattle, que tendrá su Post con el correr de los días 🙂

Al día siguiente nos fuimos hacia la planta de Boeing en el Aeropuerto Renton de Seattle.

Nos llenamos los ojos y el alma con una cantidad increíble de Boeing 737…

… y nos fuimos hasta Boeing Field, donde nos esperaba una tremenda nevada con el Super Constellation de Trans Canada Air Lines.

Si bien ya habíamos estado en el año 2016, ingresamos a dar una vuelta y ver más aviones 🙂

Ver “Visitando Boeing Field y The Museum of Flight”

Nos metimos en el puente que está dentro del Museo para ir a ver al primer Boeing 747 de la historia, que el día anterior había cumplido 50 años de su primer vuelo, pero nos encontramos con una sorpresa 😉

Ver “Cuando las cosas salen diferente a como uno las planea”

A la salida del Museo nos agarró una imponente nevada a la que particularmente la disfruté muchísimo.

Sin estar acostumbrados a esto: cuantas veces tendremos la oportunidad de ver algo así en el centro de una ciudad ?

Al día siguiente devolvimos el vehículo y nos fuimos hasta el Aeropuerto Tacoma, para embarcarnos en el primer tramo de vuelo de vuelta a Buenos Aires.

Volamos de Seattle a Dallas en First Class (así se llama en American Airlines) de un Airbus A321 y en mi caso me tocó el asiento 1A, ventanilla 🙂

Nos despedimos de una preciosa ciudad de Seattle que, a diferencia del 2016 donde se la veía bien verde por el color de sus pinos, esta vez fue todo blanco nieve.

Desayunamos a bordo…

… y llegamos nuevamente a Dallas para realizar la previa al vuelo a Buenos Aires en el mismo Admirals Club donde estuvimos a la ida.

Embarcamos en otro de los Boeing 777-200 de American Airlines.

Esta vez, también en ventanilla, elegí sentarme del lado derecho para ver si a la llegada a Ezeiza pasaba y veía El Patio desde arriba 😉

En vuelo a Buenos Aires y al despertar, pude disfrutar de este increíble amanecer.

Nos despedimos del avión que nos trajo desde Dallas…

… y pasamos por la fila de migración express para evitar todo esto 🙂

Para finalizar este viaje (por que la vuelta a casa es parte de eso) la despedida con esta imagen desde el hall de embarque de la Terminal A y la sensación de querer una vez más subirme a un avión y viajar…

Fin de este Resumen de este viaje relámpago y sorpresivo a la ciudad de Seattle. A veces la vida nos regala estas oportunidades y soy un AGRADECIDO por todas estas cosas vividas de este maravilloso y fantástico mundo de los aviones 🙂

Post del viaje – Seattle 2019:

Hasta la próxima !!

Pablo – DesdeElPatio.com.ar

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