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Todo era alegría y felicidad. La expectativa por salir a la ruta desde el JFK y llegar a Canadá era enorme.

Tenía muchísimas ganas de hacer este recorrido manejando, una de las cosas que más disfruto de un viaje como el que planeamos.

Habíamos preparado la hoja de ruta, el mate, buena música y estaba la mejor compañía: la familia.

Llegamos al JFK de New York desde Buenos Aires vía Santiago de Chile y luego de realizar migraciones y tomar el equipaje nos fuimos directo hasta el Air Train.

Nos subimos al tren, bajamos en la primera estación y llegamos a las oficinas de Hertz Rent a car en el JFK.

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Estaba totalmente vacío, sin fila ni nada. Ideal para hacer todo rápido y salir.

Me fui directo a los mostradores donde una señora esperaba para atender: “Good Morning” y una sonrisa acompañó mi saludo cuando era todo alegría…

Luego de responder el saludo me solicitó una tarjeta de crédito y la licencia de conducir. Claro, la reserva estaba a mi nombre…

Le entregué las dos cosas y me quedé mirando como comenzaba a tipear vaya a saber que cosa.

De repente, sin mediar ninguna palabra, me dice: “Señor, su licencia está vencida…”

Al principio pensé que había un malentendido con las fechas y que como en Estados Unidos utilizan primero el mes y luego el día, que estaba al revés… pero nada de eso sucedió.

“No no, no puede ser…” y la sonrisa pasaba a ser un manojo de nervios… y repetía: “No puede ser…”

“Señor… su licencia está vencida desde el 2017…”. En ese momento caí a la realidad que tenía hace casi 1 año la licencia de conducir vencida.

Una irresponsabilidad y una falta gravísima ya que, más allá de no poder conducir durante este viaje, había estado manejando en varias ocasiones por Buenos Aires y por Europa durante el recorrido que hicimos por Barcelona, Costa Azul, San Sebastián y Madrid.

Increíble pero real, estaba sucediendo lo que jamás imaginé que podía pasar.

Luego del baldazo de agua helada había que solucionar de alguna manera el inconveniente ya que teníamos todos los alquileres de las casas y hoteles pagos en las diferentes ciudades de Canadá y no había chance de perder eso.

Mi esposa había llevado la licencia ya que iba a ser el back up y la conductora adicional así que tomó cartas en el asunto y dijo “listo, manejo yo” pero no fue posible con el mismo contrato ya que estaba a mi nombre.

Al Mundo, con quién habíamos realizado la compra, debía modificar el titular del contrato de alquiler del vehículo.

Para eso tuvimos que contactarlos y luego de charlar por whatsapp (la verdad que la atención estuvo fantástica) nos informaron que era imposible realizar esa modificación, que lo único que podían hacer era proceder a la cancelación y devolución del importe.

Hasta ahí todo bien dentro del pésimo momento pasado, pero cuando quisimos alquilar nuevamente nos pasaron una suma elevada ya que quedaban pocos vehículos disponibles. Estábamos en época de Pascuas…

La decisión pasaba por abonar lo que nos pedían o perder todo… Obviamente optamos por la primera opción, a nombre de mi esposa, que fue la encargada de manejar todo el recorrido con mi excelente e impecable asistencia jajaja

Luego de hacer todos los papeles fuimos a la playa de estacionamiento donde la Ford Explorer nos esperaba para comenzar esta hermosa aventura por New York y varias ciudades de Canadá, como por ejemplo en Québec bajo la nieve 🙂

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De esta manera, con este baldazo de agua congelada, comenzaban nuestras vacaciones y por supuesto, al arribo a Buenos Aires lo primero que haga será el trámite de la licencia.

De esto no me olvido más 😉

Diario de viaje:

Hasta la próxima !!

DesdeElPatioBLOG

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