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Como muchos días de la semana que me voy a trabajar, opté por tomarme el tren dese Ezeiza a Plaza Constiución.

Era una mañana de otoño agradable con un amanecer increíble. El cielo naranja me acompañaba por la ruta.

Llegue a la estación y tome el tren a las 7.50hs

Llegamos a Lomas de Zamora y arrancamos. A los pocos segundos, el tren se detuvo. Eran las 8.25hs

Como tantas otras veces pensamos que era transitorio.

Pasaban los minutos y la formación no se movía. Nada pasaba y nadie decía una palabra.

Justo en esa zona donde se detuvo no había señal para utilizar el celular. Me hubiera hecho un festín por las redes sociales 😉

10, 15, 20, 25, 30 minutos. Nada. Absolutamente la nada misma. Los guardas brillaban por su ausencia.

La gente se empezaba, recién ahí, a impacientar (miren que acostumbrados estamos, no?)

Alguno que otro decía algo en voz alta, los soplidos y las bufadas ya estaban bien presentes.

De repente, a los 40 minutos de detenido el tren, se escucha un escape de aire. Alguien había abierto la puerta manualmente.

La gente empezó a bajar a las vías por sus propios medios. Un peligro !!

Pero que les podes decir ? Si nadie te dice nada y uno no sabe que pasa.
La anarquía reinaba en el vagón.

Algunos pasajeros que escuchaban la radio decían que había una persona descompuesta en Lanús. Otros que en Banfield una persona se tiro a las vías.

Que habrá pasado ? Quién lo sabrá…

Yo me quedé tranquilo. Tarde o temprano iba a arrancar nuevamente.

Las puertas de todo el vagón eran abiertas por la gente que intentaba bajar y caminar por las vías para llegar a Banfield.

De repente aparecen 3 guardas. La gente le pedía explicaciones.

Dijeron que había una persona con ataque de epilepsia en Lanús y que hasta que la ambulancia no llegase no se movían las formaciones.

Los pasajeros no les creyeron. Empezaron los reclamos subiendo el tono de voz.

– para que quieren poner los nuevos trenes

– que vuelvan los Ingleses

– y que pasó ayer que se quedó parado en Avellanda

Escuché cosas de todo tipo. Una locura.

Ya habían pasado más de 60 minutos. Era todo digno de una película de Fellini.

Los guardas empezaron a irse del vagón, las puertas seguían abiertas de ambos lados y muchos caminaban por las vías.

A los pocos minutos un guarda aparece teléfono en mano, se cerraron las puertas de repente y bien despacio el tren comenzó a moverse.

Camino a Banfield se podía ver a muchas personas a los costados de las vías mientras el tren pasaba bien lento. De locos.

Finalmente llegó a Banfield, muchos se bajaron, otros se subieron y la formación continuó su marcha.

Ahora mismo estoy arriba del tren llegando a Plaza Contitución.

Son las 9.50 hs y hace 2 que estoy acá arriba, viajando al centro.

Mientras tanto, aprovecho a escribir y contarles esta odisea 😉

Una más de las que no toca vivir a diario.

Hasta la próxima !!

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