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Habían pasado algunos meses desde que había empezado a trabajar en este lugar. El Banco donde había estado 4 años ya era parte de mi curriculum.

Estábamos junto con quien hoy es mi esposa a pocos meses de casarnos, los fines de semana agarrabamos el diario e íbamos a ver departamentos para comprar e irnos a vivir.

Un día de trabajo normal, durante la mañana, me comunican que tenía que irme una semana para hacer un trabajo en La Paz, Bolivia.

Era la primera vez que me iba al exterior por éstas cuestiones. Todo era incertidumbre. Como quién dice, se me llenó el tujes de preguntas 🙂

El lugar, la experiencia en el exterior, como me iba a llevar con mi compañero de trabajo, el viaje, mi desempeño en las reuniones. Todo eso sumado hacía de ésta, una gran historia.

4 años habían transcurrido de la famosa frase de Daniel Pasarella, cuando era DT de la Selección que dijo sobre la altura: “la pelota no dobla”.

Pensaba que todo eso era un mito…

Me iba a equivocar. Y feo.

Domingo soleado de Mayo. Mediodía en el barrio de Palermo. Remis rumbo Ezeiza. Me tenía que encontrar con mi compañero trabajo y de viaje. No teníamos una gran relación. El trato era correcto 😉

Check in, migraciones y a esperar el vuelo del Lloyd Aéreo Boliviano a Santa Cruz de la Sierra para cambiar de avión en escala de 2 horas y luego subir hasta La Paz. Después entenderán el porque de la palabra “subir”.

Ingresamos al avión y nos acomodamos en clase turista. Viaje tranquilo. Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra. Hasta ahí sin novedades, ya que esta ciudad está en el llano. Migraciones y cambio de avión.

Despegamos para hacer el tramo a La Paz y empezamos a ascender. El vuelo era de aproximadamente 1 hora.

Al ratito se empezaron a divisar las primeras montañas.

Acá una aclaración: Todas las fotos de este post son fotos originales del año 2001, que pude tomar con mi cámara.

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El avión ya se encontraba nivelado y del lado de la ventanilla tenía unas vistas fantásticas de las montañas. Estábamos llegando.

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Cuestión que, al ratito, se hace el anuncio de que estábamos por aterrizar. WHAT ?!?! Y el descenso ?? Claro !!

El Aeropuerto Internacional El Alto, La Paz, con una altitud de 4.061 metros sobre el nivel del mar, es uno de los aeropuertos comerciales de mayor elevación en el planeta. Jamás íbamos a descender !! el vuelo es siempre para arriba !! 🙂

Pude tomar esta foto de la cabecera de la única pista que tiene. Al fondo, el Aeropuerto.

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Sin manga, nos hicieron descender por debajo de la cola del avión. Teníamos que caminar unos metros.

Yo estaba con la valija de mano y el porta traje. Caminaba y sentía que flotaba. La valija saltaba demasiado y no se “pegaba” al piso. La tenía que ir llevando con más cuidado del habitual. Tremendo. Cosas de la altura. Ya me estaba demostrando que no era joda. Los 4.000 metros iban en serio.

Agarramos la valija de la cinta, y nos estaba esperando un auto para llevarnos al hotel que estaba en el centro de La Paz.

El recorrido que hicimos para “bajar” de los 4.000 metros hasta los 3.650 de la ciudad. Todo por el medio de la montaña por la Ruta Nacional Nº 3 y pasando por uno de las zonas más “complicadas”: El Alto.

LA PAZ

Llegamos hasta la Plaza Isabel La Católica, y ahí estaba el Ritz Apart Hotel. Un lugar muy lindo y muy amplio.

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El pulmón del hotel, con las entradas a las suites.

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Entrando a la habitación, la cocina completa a la izquierda.

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El living.

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La habitación. Las dos camas para quién escribe 🙂

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La vista desde la habitación.

18 La vista desde el living. 4

La Plaza Isabel La Católica y el Puente de las Américas que une las zonas de Sopocachi y Miraflores.

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El primer día en la ciudad fue terrible. No había forma de bajar las pulsaciones. Estaba aceleradísimo. Llegaba la noche, me quería dormir y era imposible. Sentía que el corazón se me iba a salir del cuerpo 🙂

Me paraba, me acostaba. Iba al living, me sentaba en las sillas. No podía, no había forma de sentirse bien.

Me habían aconsejado tomarme la Sorojchi Pills, la pastilla para tratar y prevenir los síntomas ocasionados por el mal de altura.

Fui a la recepción, me dieron una de esas, y me dijeron que me tome un te de coca. Fueron dos. Nada. No me pasaba.

Volví a la habitación y traté de dormir. Al otro día arrancabamos temprano. Pero no hubo forma de descansar. Esa primer noche fue un martirio !

Por suerte empezaba Roland Garros y me quedé viendo por TV los partidos de primera ronda.

Se hizo la hora, desayuné muy tranquilo y arrancamos.

Rumbo a las oficinas de la empresa donde teníamos nuestra primer reunión, el día Lunes por la mañana, atravesando el Puente de las Américas.

7 6 La imponente vista del Illimani (6.465 metros sobre el nivel del mar) a unos 70 kilómetros de distancia de La Paz. 8 El centro de La Paz, un mediodía a la salida de una reunión de trabajo. 9

Sobre el mediodía el sol castigaba y llegaba a los 30º. La amplitud térmica era muy grande. De noche y por la mañana temprano, mucho frío.

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Terminando el día de trabajo, caminando rumbo al Hotel. Recuerdo que hacíamos 3 cuadras a un ritmo muuuuy lento y parábamos a descansar. La altura es tremenda, y no perdona.

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Una mañana fuimos a una reunión al Citibank ubicado en el Macrodistrito Sur, cerca de la Avenida Costanera. Teníamos que “ir para abajo” (bajar en altitud). Sonaba lindo… Eran esos momentos donde bajar 500 o 1.000 metros era La Gloria 🙂

Nos explicaron que esa zona era donde vivía la gente con más recursos y de las más lindas de La Paz.

Y así fueron pasando los días, de reunión en reunión, con poco para conocer. El malestar físico era una constante. El te y las hojas de coca no lograban que uno se sienta mejor. En las reuniones sentía que me dormía. Pero lo mejor, es que ellos ya estaban acostumbrados y se lo tomaban con humor… “te estás durmiendo, decían…” Ojo que capaz utilizaban eso para hacerte firmar cosas raras 🙂

Así fue que llegado el último día, y ya un poco más acostumbrado a la altura, aprovechamos para salir a caminar por la zona del hotel…

Sobre la Avenida Arce.

14 Típica calle del centro de La Paz.

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Al otro día, nos levantamos temprano y nos pasaron a buscar para llevarnos al Aeropuerto El Alto. Empezamos a “subir” hasta los 4.000 metros.

Recuerdo que miraba por la ventana del auto e iba contemplando esa maravillosa ciudad, llena de contrastes.

Me subí al avión, la vuelta fue en Business, y mientras despegábamos se podía ver toda la ciudad en el medio de la montaña…

Hicimos escala en Santa Cruz de la Sierra, y no recuerdo más nada. Ya en el llano, pude dormir profundamente.

Atrás quedaba la altura, el malestar del principio, la fatiga, la falta de sueño… pero me llevaba esta tremenda experiencia en esta ciudad única.

   
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